Relajación Consciente

Es interesante enseñar a los lectores algunas prácticas que es necesario llevar a cabo durante cierto tiempo para energetizar nuestro cuerpo y encontrar el correcto equilibrio entre el mundo físico, el universo emotivo y nuestra conexión con la Seidad (que muchos gustan de llamar Ser Espiritual). Ya hablamos en otro artículo de la Meditación Solar, que es un modo sencillo de recargar nuestras pilas y de conseguir otros beneficios psicosomáticos. Ahora le toca a la Relajación y para introducirnos en la misma y practicarla después he elegido como instructor a Antonio Blay y como guía escrita los Principios Básicos y Prácticas de la Relajación propuestas en su obra: Relajación y Energía. Espero os sirva tanto como me ha servido a mí mismo.

PRINCIPIOS BÁSICOS

La relajación es la contraparte de la acción. Toda acción es una descarga de energía; la relajación es el medio natural para la reposición de la energía. A más acción le corresponde necesariamente más relajación. Cuanto mejor se haga la relajación consciente más energía se acumulará dentro del psiquismo en menos tiempo. Cuanta más energía psíquica posea una persona, mayor capacidad de acción tendrá.

Toda contracción muscular, sea consciente o inconsciente, es un gasto de energía. Por consiguiente, toda contracción muscular que no responda a una finalidad útil significa una pérdida inútil de energía. Toda la vida nos estamos entrenando para la acción correcta. Bueno será, pues, que también nos entrenemos para una relajación correcta. Sólo cuando la capacidad actualizada de tensión y relajación sean completas e iguales, alcanzará el hombre el equilibrio, la plenitud, la serenidad y la paz.

Es un hecho adquirido por la moderna Psicofisiología que toda tensión emocional se traduce en una contracción muscular. Y que toda represión psíquica mantenida dentro de la mente, se expresa en el organismo en forma de una contractura muscular permanente. Esta contractura muscular, que por ser habitual pasa casi siempre inadvertida, produce inevitablemente una alteración más o menos grave de las funciones fisiológicas: respiración, digestión, eliminación, equilibrio endocrino,
metabolismo, circulación, etc. Los conflictos psíquicos se expresan así a través del cuerpo, lo mismo que se expresan a través de la mente, perturbando su funcionamiento normal.

Mediante la relajación muscular consciente se consigue deshacer todas estas contracturas, aun las inconscientes, de modo lento pero seguro. Y al mismo tiempo que se van soltando estas contracturas van desapareciendo a su vez las correspondientes tensiones emocionales, y los incesantes problemas que alteraban la mente pierden ahora, en su mayor parte, toda su urgencia e importancia.
El cuerpo recobra el normal funcionamiento; la salud en general mejora notablemente gracias a una mayor producción de energía y a su mejor circulación por todo el organismo. La vida afectiva deja de estar pendiente de los mil estímulos y cambios superficiales, y adquiere una profunda estabilidad como nunca había conocido. La mente no sólo consigue liberarse de su febril hiperactividad pasando a un estado de calma y serenidad, sino que adquiere un extraordinario vigor, claridad y penetración en todos sus procesos.

La relajación general consciente se convierte en uno de los medios más eficaces para el cultivo de la vida interior, considerada ésta como la contraparte viva y fecundante de la vida exterior.


REQUISITOS ESENCIALES

La relajación, para llegar a ser correcta y total, ha de reunir necesariamente estas
condiciones básicas:

1a. Progresiva distensión de todos los músculos, superficiales y profundos.
2a. Total tranquilización emocional.
3a. Cese de todo movimiento mental, o sea de todo pensamiento, imagen o idea.
4a. En ningún momento se ha de perder la conciencia. Actitud positiva de la atención-voluntad que constantemente dirige el proceso de relajación progresiva a lo largo de toda su duración, y que cuando se alcanzan las fases adelantadas se convierte en conciencia-testigo o atención central.

Es posible que algunas personas al leer estos requisitos se asusten y se descorazonen, creyéndolos imposibles de conseguir, quizás por haber intentado ya en alguna ocasión obtener de algún modo este descanso perfecto sin haber conseguido otra cosa que ponerse más nerviosos o quedarse dormidos. Es muy natural que cualquier persona que inicie la relajación sin otra preparación que su buena voluntad, fracase una y otra vez en su intento de apaciguar la mente.

Esto que parece tan difícil, si no imposible, se convierte, no obstante, en algo relativamente fácil si se saben utilizar adecuadamente los siguientes principios:

1. Aflojar todas las contracturas musculares conscientes.
2. Convertir en conscientes las contracturas inconscientes, para así poderlas soltar voluntariamente. Esto se consigue mediante una prolongada práctica del punto anterior, o, muchísimo más rápido, mediante la ejecución correcta de algunas posturas básicas del hatha-yoga: sarvangasana, sirshasana, paschimottanasana, etcétera.
3. Aprovechar el efecto sedante de la respiración abdominal, en particular del tiempo de espiración.
4. Creación previa de una clara imagen mental del estado a conseguir.
5. Práctica suficiente para que se empiece a actualizar la conciencia-testigo o atención central.

EFECTOS DE LA RELAJACIÓN

Como ya hemos dicho antes, toda contracción de un músculo implica siempre la presencia, consciente o no, de energía y mente sobre este músculo. Toda contractura o contracción permanente constituye, pues, un gasto constante y estéril de ambas, energía y mente. Al soltar la contracción se libera la energía que la mantenía, y asimismo la mente se libera de su concentración más o menos inconsciente, sobre dicha contracción.

Por lo tanto, a medida que progresa el estado de relajación consciente, se produce un sucesivo desprendimiento (liberación) de la mente (conciencia) de los niveles superficiales, así como un automático despertar o toma de conciencia de los profundos (interiorización).

Desde el punto de vista de la energía, podemos ver que la relajación produce los siguientes efectos:

1. Cese de gasto. En efecto, el consumo de energía para el sostenimiento físico y psíquico se reduce al mínimo durante todo el ejercicio de distensión.
2. Liberación de energía del inconsciente. La liberación de la energía implicada en la contractura inconsciente, disminuye la carga energética de la resistencia (tensión del
inconsciente) y se incorpora al yo consciente, todo lo cual se registra como una verdadera liberación y fortalecimiento general de la personalidad, que se mantienen ya para siempre.
3. Creación de nueva energía. Mediante la liberación de la reprimida y mediante la constante respiración rítmica.
4. Acumulación. Es el resultado de los tres puntos anteriores.

El cese del gasto favorece todo el proceso de recuperación y revitalización orgánica. La liberación de la energía del inconsciente disminuye la resistencia orgánica y psíquica al buen funcionamiento. La creación de nueva energía incrementa la vitalidad general de la persona. Y en fin, la acumulación resultante permite aplicarla, sin gran esfuerzo y con gran eficacia, a una mayor actividad, profundidad o elevación.

Si se ha ido entendiendo bien todo lo que antecede, no extrañará al lector los, al parecer, asombrosos resultados que se atribuyen a una relajación consciente bien hecha. He aquí algunos de ellos:

1. Perfecto descanso del cuerpo.
2. Recuperación extraordinariamente rápida de toda clase de fatiga.
3. Mejora el funcionamiento del cuerpo en general y curación de los trastornos
originados por hiperactividad orgánica o por tensión.
4. Aumenta la energía física, psíquica y mental.
5. Tranquiliza, aclara y profundiza la vida afectiva.
6. Descanso de la mente, a voluntad.
7. Aumenta la energía, claridad y penetración de los procesos mentales.
8. Desarrolla nuevas facultades de percepción de tipo superior: intuición,
sentimientos estéticos, etc.
9. Se descubren nuevos estados subjetivos de interiorización.
10. Facilita, debido a quitar los obstáculos, la eclosión de una conciencia espiritual:
elevación.


FASES O GRADOS DE RELAJACIÓN

Aun cuando la forma detallada de aprender a relajarse se explicará en la Parte Práctica de este librito, bueno será que nos hagamos desde ahora una idea de los varios grados o fases de la relajación y de los medios que se emplean para conseguirlos. Todas estas explicaciones que, a algunos les parecerá quizá teoría inútil, son, sin embargo, de mucha utilidad práctica, puesto que a medida que se va comprendiendo mejor la relajación en todas sus fases y aspectos, se va formando un cuadro o imagen mental que, a la hora de la práctica efectiva del ejercicio, predispone para su ejecución automática y a la vez ahorra al sujeto que la practica muchos tanteos inútiles, errores e incluso algún que otro sobresalto.

Las fases o grados de la relajación pueden ser considerados objetiva y subjetivamente, es decir, describiendo qué es lo que ocurre en el sujeto que se relaja, y qué es lo que experimenta el propio sujeto mientras se va relajando.

Siguiendo la técnica que describiremos más adelante, la relajación consciente consta, objetivamente, de las siguientes fases o grados:

1a. Muscular superficial.
2a. Emocional superficial.
3a. Mental superficial.
4a. Muscular profunda.
5a. Emocional profunda.
6a. Mental profunda.
Subjetivamente, durante la relajación consciente se pasa por las siguientes fases:
1a. Conciencia física periférica.
2a. Conciencia de hormigueo o de vibración.
3a.  Sensación de placidez, de bienestar general.
4a.  Descanso mental. Silencio.
5a.  Conciencia de obscuridad, de vacío.
6a.  Conciencia de luminosidad, de plenitud.

La primera fase es ya conocida de todos. Es lo que se experimenta cuando al estar muy cansado de mucho ejercicio físico, puede uno, por fin, tenderse en la cama. Junto con la sensación general de descanso se percibe de modo global todo el cuerpo. Es meramente la conciencia física.

La segunda fase se percibe cuando durante el descanso físico se mantiene la conciencia despierta y tranquila. Entonces se percibe una sensación general de hormigueo o de ligera vibración y de calor dentro de todo el cuerpo, que empieza casi siempre en las extremidades, pero que con la práctica se va extendiendo por todo el cuerpo. Es lo que en la terminología del yoga hindú se conoce por conciencia pránica.

La tercera, viene automáticamente, si se persiste en el abandono progresivo, pero siempre consciente, de todo el cuerpo. Una sensación de extraordinario bienestar invade la conciencia, primero de modo apenas perceptible, pero que se va afianzando poco a poco, hasta que, después de un tiempo más o menos largo de práctica, se puede lograr casi  instantáneamente. Corresponde a la   autoconciencia sensitivoemotiva.


En la cuarta fase
se consigue que la mente deje de dar vueltas y, sin necesidad de esfuerzo alguno, se tranquilice y se calle. Esto se obtiene dirigiendo suavemente la atención hacia el propio proceso de pensar, sin querer cambiarlo ni suprimirlo, sino tan sólo mirándolo, con tranquilidad e imparcialidad. Nada más. Se hace el silencio por sí solo. Silencio que tiene algo muy especial, que está hecho de «algo», silencio que es tangible, extenso e inteligente. Esta fase corresponde a la autoconciencia mental.

La quinta fase se inicia cuando el estudiante se da cuenta de que puede aflojarse y abandonarse todavía más. Es frecuente que en este momento las primeras veces se detenga la experiencia, porque el principiante experimenta casi siempre un sobresalto. Siente que se hunde hacia algo oscuro y desconocido que le hace reaccionar instintivamente. Esta experiencia es sólo el resultado de aflojar el gesto o contractura básica mental, que estamos manteniendo siempre, inconscientemente, mientras nos encontramos en conciencia vigílica, y no hay en ella el menor peligro, aunque es
natural que, al principio, el sujeto se asuste. Hemos de advertir una vez más, no obstante, que es del todo necesario que la mente (la atención) se mantenga en todo momento bien despierta, serena, en estado positivo, dominando la situación y siendo capaz de hacerla cesar cuando quiera. Después, cuando al fin logra trascender la etapa anterior, el experimentador perseverante pasa a un estado completamente nuevo que escapa a todo intento de descripción. La conciencia de plenitud y la luminosidad que experimenta es de un orden totalmente diferente de lo que ha experimentado en la tercera fase.

Renunciamos a describirlo, pero nos permitimos encarecer al verdadero aspirante de vida interior que no se desanime por las dificultades que pueda encontrar a lo largo de todo este proceso de autodescubrimiento, hasta llegar a esta fase final.

Las dos últimas fases que acabamos de describir someramente, no son indispensables para conseguir los beneficios físicos y psíquicos que la mayor parte de las personas buscan en la relajación. Las tres primeras fases bastan para obtener los resultados enunciados en los números 1 al 5, de las páginas 16-17. La cuarta fase de la relajación conduce a los resultados de los números 6 y 7. Y las fases 5a y 6a abren las puertas de lo indicado en los números restantes y aun de otros estados y experiencias que por lo alejados que quedan del estado de conciencia «normal» del hombre agitado de nuestra cultura occidental, no es necesario ni útil, quizás, exponer
aquí..

ACTITUD POSITIVA DE LA MENTE

La actitud mental que permite esta relajación progresiva es la de ir soltando con la mente-voluntad todo esfuerzo, de cualquier clase que sea, y mantener la atención (no el pensamiento) siempre clara, despierta, alerta.

Se observará que el mejor modo de ir soltando toda contracción es sincronizar los actos de la mente voluntad con el movimiento de cada espiración. La atención sigue un proceso de transformación muy característico. Al principio, es como la usual que se emplea al mirar cualquier situación exterior con interés. Poco a poco se va acostumbrando a dirigirse y centrarse en las sensaciones internas del
cuerpo al tener que registrar el estado de contracción o de distensión de cada miembro o región: es ahora una atención interior pero particular, pues tiene que ir enfocando cada miembro o región para registrar su estado. Con la práctica, está atención se hace más general, siendo capaz entonces de registrar de un modo instantáneo el estado global del tono muscular del cuerpo a la vez que el estado mental que le acompaña. Al estar conectada activamente con todas las vías de sensibilidad interior a la vez, la atención se centraliza, se fija, se hace estable, inmóvil aunque despierta; no mira, ve,
contempla.

Esta interiorización de la mente, como es natural, presenta su dificultad para el principiante. La mente, en efecto, al no tener imágenes en las que agarrarse y al fallar todo estímulo de la atención superficial, se resiste vivamente a dejar. su sede habitual de actividad y si, al fin, la suelta de golpe, cae en la inconsciencia, se sumerge en el sueño. Por esto, tanto para «ir» como para «volver» del estado de relajación profunda es indispensable usar en todo momento del máximo discernimiento y suavidad, evitando en absoluto todo esfuerzo y violencia.

En la parte práctica daremos, desde luego, la descripción detallada de cómo debeefectuarse cada una de las fases de la relajación con la actitud y estado mental que les acompañan.

LOS IMPEDIMENTOS
Los factores que dificultan o impiden la práctica correcta de la relajación son de tres tipos: de origen físico, de origen emocional y de origen mental.


1. De origen físico. –
Cualquier malestar o enfermedad dificulta la relajación superficial e impide, si no se dominan por completo las cuatro primeras fases de la relajación, los estadios profundos. A medida que la salud mejora, aumenta la facilidad para la relajación, y viceversa, a medida que se progresa en la relajación mejora paralelamente el estado de salud en general.

Dentro de un orden menor de dificultades, hay que mencionar las incomodidades. La relajación completa exige que el cuerpo pueda olvidarse por completo, y, para ello, sobre todo al principio, es preciso que las sensaciones físicas procedentes de la propia postura, ruidos, temperatura, etc., sean las más favorables. Estos son obstáculos físicos que podríamos decir dificultan directamente el
aprendizaje de la relajación. Después, al tratar de las dificultades de la mente, veremos que también indirectamente perturban la marcha de los ejercicios.
2. De origen emocional. – Como ya hemos dicho anteriormente, toda tensión emocional, tanto consciente como inconsciente, dificulta o impide la relajación. Pero también, a medida que la relajación progresa, desaparecen de modo natural y automático todas las tensiones y problemas emocionales, aunque para algunas de ellas se requiere, desde luego, bastante tiempo de perseverante ejercitación.

El estado emocional que más entorpece el progreso en la relajación, como también en cualquier otra actividad es, sin duda alguna, el miedo. No el miedo a los ejercicios, sino el miedo en general, resultado de la cristalización de la inseguridad que ha sentido y siente el individuo dentro de sí mismo ante la vida. Este miedo, que tiene múltiples ramificaciones y usa múltiples disfraces, se interpone de continuo en todo cuanto la persona emprende y, en especial, en aquellas actividades o actitudes que tienden a afrontarlo o a quererlo eliminar.
Y es aquí donde más aparatoso es el éxito de la relajación, la que, inteligentemente combinada con la respiración integral y con algunas posturas o asanas yóguicos, consigue en tiempo relativamente muy breve un cambio radical, muy difícil de conseguir con cualquier otro sistema o tratamiento.
3. De origen mental. – Es un hecho de todos conocido la enorme dificultad que representa el tranquilizar y descansar la mente. Y si la mente no consigue estar relajada, silenciosa, no puede haber total relajación física y emocional. Pero la mayor parte de la actividad de la mente que no puede ser dominada no procede directamente de la misma mente, sino de otras fuentes.
En términos generales, podemos establecer que la mente recibe estímulos para su actividad automática de los siguientes niveles

a) Cuerpo físico. – Las percepciones a través de los cinco sentidos ponen en movimiento incesante todos los contenidas subjetivos del yo con la consiguiente movilización de la mente. En segundo lugar, las sensaciones procedentes del estado somático, en especial en los casos de existir malestares, incomodidades o trastornos orgánicos, dificultan igualmente la tranquilización mental. Un ejemplo particular de esto lo tenemos en los casos en que por existir un trastorno de las vías respiratorias o del corazón la respiración sale forzada, rápida o irregular; entonces, la mente es empujada también, automáticamente, a una actividad forzada, rápida o irregular, lo que imposibilita su descanso. Hay siempre, en efecto, un estrecho paralelismo entre el ritmo respiratorio y el ritmo de la actividad mental.

b) Estados emocionales. – Son, en general, el mayor estímulo de la actividad automática de la mente. Casi el 90 % de los pensamientos y el 100 % de las imaginaciones tienen por verdadero motor los estados emocionales que la persona, de modo más o menos inconsciente, mantiene de continuo: deseo, miedo, ambición, etc. Cuando los estados emocionales se tranquilizan de verdad, entonces es ya muy fácil regular a voluntad la actividad mental. Pero persistiendo las emociones, durante los ejercicios, todo lo más que se puede conseguir es paralizar, inmovilizar por unos instantes la mente, pero no hacerla descansar de un modo natural y tranquilo, que es lo que verdaderamente interesa.

c) De la misma mente. – En primer lugar está la inercia mental, por la cual la mente tiende a un movimiento continuo, automático. Esto, no obstante, no constituye una gran dificultad, puesto que mediante la relajación acompañada de una respiración más lenta y profunda, la mente se tranquiliza por sí misma, siguiendo como encantada, fascinada, el ritmo respiratorio. Pero para que esta tranquilización sea efectiva hay que haber solucionado previamente los estímulos procedentes de los niveles físico y emocional de los que hemos hablado antes. El orden, en efecto, que hay que seguir en la tranquilización general es siempre: primero, lo físico; segundo, lo emocional, y por último, la mente.

Otra dificultad que puede surgir del propio nivel mental, es la de los problemas específicamente mentales que la persona necesita resolver, problemas objetivos que exigen solución concreta y definida. Mientras esta solución no se ha encontrado existirá en la mente una tensión que habrá de dificultar las fases adelantadas de la relajación. Estos problemas deben solucionarse aparte de toda técnica psicofisiológica.

Pero, como hemos señalado antes, los problemas de naturaleza exclusivamente mental, son en realidad muy pocos en la mayor parte de personas; aunque los problemas se planteen siempre en forma intelectual, y esto haga pensar al sujeto que son de naturaleza mental, lo que casi siempre da la fuerza e importancia al problema, son, en realidad, pulsiones procedentes del nivel instintivo o afectivo, de modo que al solucionar estos niveles, el problema desaparece o pierde toda su fuerza.
Estos diversos factores que hemos mencionado como fuentes de estímulos para la actividad mental, como puede fácilmente comprenderse, no son independientes unos de los otros, sino que constituyen una triple manifestación del mismo y único fenómeno del existir humano en el plano superficial de su personalidad.

CONTRAINDICACIONES DE LA RELAJACIÓN

Aunque la relajación general consciente es una práctica que conviene en general a todo el mundo, dado el estado de tensión con que habitualmente se vive, hay algunos casos en los que la relajación está más bien contraindicada, a no ser que se haga bajo experta dirección médica. He aquí los principales:

1. Las personas cuya tendencia habitual es la de huir de las situaciones concretas de la vida.
2. Aquellas que presentan síntomas crónicos de atonía o pereza fisiológica, física y mental.
3. Las personas cuyo psiquismo muestra clara tendencia a la disgregación, a la dispersión.
4. Los afectos de trastornos psíquicos graves.

En algunos de estos casos la relajación puede también ser muy útil pero a condición de ir acompañada de ejercicios de otra clase o de un tratamiento médico específico. Por esta razón las personas que estén incluidas en algunos de los grupos indicados harán bien en no iniciar por su cuenta los ejercicios de relajación y ponerse en manos de un buen especialista.

VENTAJAS DE LA RELAJACIÓN SOBRE OTRAS FORMAS DE DESCANSO

La relajación total consciente tiene algunas notables ventajas sobre las otras formas de descanso, incluida la del sueño profundo:

La primera es que la recuperación física es mucha más rápida en un estado de relajación bien logrado que en el sueño.

La segunda, que mediante la relajación consciente existe verdadera resolución de los conflictos emocionales inconscientes, esto es, es una verdadera psicoterapia de profundidad, cosa que el sueño normal no puede hacer sino a base de gran duración y en el supuesto de que no se añadieran nuevos factores al problema.

La tercera, y quizá la más notable, es que al conservar en todo momento un estado de conciencia positivo, con la mente perfectamente despierta, da por resultado:

a) No sólo una recuperación, sino un aumento efectivo de la energía mental.
b) Un progresivo «self-insight» o autocomprensión.
c) Una toma de conciencia de niveles más profundos y superiores de la personalidad.

FACTORES QUE FACILITAN LA RELAJACIÓN

Los factores que más facilitan el llegar con rapidez a una buena relajación consciente, son los siguientes:
1. El esfuerzo consciente. – Cuanto más consciente es una contracción, más fácil es relajarla voluntariamente. Convertir la contractura de inconsciente en consciente para poderla aflojar después a voluntad, es uno de los efectos que producen los asanas yóguicos. Por esto la práctica del hatha-yoga es una de las mejores preparaciones para hacer la relajación con rápido éxito.
2. La respiración consciente. – Es el medio más fácil para profundizar el grado de relajación. Una respiración abdominal lenta y profunda, seguida con calma por la mente, conduce por sí sola a las fases adelantadas de relajación. El momento óptimo para «soltar» es el de cada espiración, que ha de ser muy lenta y completa.
3. La mente controlada y la atención central. – Primero, aprender a focalizar la mente en el estado interno somático y psíquico, para registrar el estado de contracción o relajación y ver lo que debe corregirse o mejorarse, es decir, para dirigir sobre la marcha todo el ejercicio de relajación. Segundo, aprender el acto de ir aumentando la profundización del estado, acto que consiste en un ver y querer simultáneo, sin dialéctica alguna, sin discurso, sólo con un acto de la mente-voluntad que, desde el interior, ordena con suavidad pero con seguridad, soltar y profundizar constantemente
más y más. Y tercero, llegar a poderse mantener despierto y tranquilo, sin pensar, como espectador atento que contempla, interesado, el proceso que está teniendo lugar dentro de él, como se dirá con más detalle en la Parte Práctica.
Todas éstas son actitudes nuevas para la mente, que tienen que aprenderse desde el principio, a base de habilidad y perseverancia, y no a base de nerviosismo ni impaciencia. Por estas razones, cuanto más dominio real se tenga sobre la mente, más fácil resultará el nuevo aprendizaje.

LA RELAJACIÓN EN LA VIDA DIARIA

Un poco de auto-observación en el transcurso del día permitirá ver en seguida la enorme cantidad de energía que se consume a diario con las tensiones musculares, perfectamente inútiles, que se están haciendo a cada momento. Estas contracciones musculares parásitas, son siempre producto de un malestar físico, de tensiones emocionales o de preocupaciones mentales. Esta actitud viciada, además de la fatiga inútil debido al constante esfuerzo nervioso y muscular que requiere, dificulta la
elasticidad y agilidad de las funciones fisiológicas y de los movimientos físicos, y entorpece asimismo la fluidez psíquica del pensar, del sentir y del reaccionar.

La práctica sistemática de la relajación como ejercicio especial, dará el dominio suficiente para evitar por completo, también durante el día, todas estas tensiones, permitiendo corregirlas instantáneamente en el caso de que se produzcan debido a una momentánea situación de alarma o de esfuerzo.

Con esto damos por terminadas las nociones teóricas de la Relajación, y pasamos a continuación a describir el aspecto práctico del aprendizaje.

(continuará)

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